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Notas crìticas

En la bùsqueda plàstica de Pachioli hay una fuerza expresiva, que rebosa vitalidad. Momentos poéticos, mìticos que reflejan un alma, un temperamento de narrador, en el cual se agitan sensualismo plàstico y mensajes de indudable valor estético. Son Bronces que al improviso, liberan fuerza de modelado. Sobretodo, dolor còsmico, fruto de la bùsqueda del lado psicològico de los personajes representados. Un cuerpo, un rostro, un manto, que a momentos parecen signos de contemplacion. En las figuras verticales, Pachioli sabe demostrar un personal sentido natural de equilibrada monumentalidad.


Paolo Levi, de “Il colore e il suo spazio”, Giorgio Mondadori Editore.

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Mario Pachioli y Eugenio Giani, Evaluador de Cultura y Deportes, Florencia, 2008

“MARIO PACHIOLI, escultor del Abruzzo (nacido en Vasto) pero florentino de formaciòn artìstica. Realizò sus estudios en la “Accademia di Belle Arti” de Florencia bajo la direcciòn de Antonio Berti del cual aprendiò el amor por la representaciòn estatuaria. En sus obras a menudo se refleja una soberbia temàtica con inflexiones sacras.
Su obra es armoniosa con una técnica impecable que le permite al artista modelar en barro con una gran sensibilidad, a menudo acentuada con detalles emotivos transferidos en la imagen.”

Tommaso Paloscia (la Nazione)

“En la obra de Mario Pachioli todo es claro, simple, limpio y no hay necesidad de inventar palabras nuevas para mimetizar trucos agradables o alagadores.
El mundo de Pachioli està formado de composiciones animadas y armoniosas con color humano enriquecido con su toque de modelista calificado privo de prejuicios viejos y nuevos.
Sus bellìsimos dibujos son el preludio y la continuaciòn de su escultura con el contenido humano que solamente el amor puede enseñar. Me parece inùtil fantasear o tratar de explicar su escultura, serìa como dudar de la intuiciòn y sensibilidad del expectador.”

G. Bonomi (scultore)

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Mario Pachioli y el regista Mario Monicelli 

Artista de Vasto que trabaja en Florencia, profesionista de gran valor, ha obtenido éxitos a lo largo de su brillante carrera artìstica y juicios favorables de la crìtica especializada.

Posee un exquisito sentido estético, en varias ocasiones ha presentado su obra en el extranjero, dejando la huella del arte italiano y su toque monumental muy personal.

Premio "Il Golfo D’Oro – Stefania Rotolo” XVIa Ediciòn. Reconocimiento a la carrera artìstica, Vasto (Chieti), 1998

"En la escultura, que parte de un riguroso estudio académico liberàndose de la soluciòn oleogràfica, llega a la realizaciòn de obras originales, adaptando sus imàgenes a su mundo interior, dando a las mismas ligereza, dramaticidad y movimiento como si las liberara de la mezcla con la cual estàn hechas.”

"Premio “Medaglia Beato Angelico patrono universale delle arti e degli artisti”. Reconocimiento a la carrera artìstica, Florencia 2005.

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Mario Pachioli y el Cardenal Ersilio Tonini

La importancia, el ritmo està en la sensaciòn de vida que corre, mueve y declina la forma. En toda la extensiòn de la temàtica, en toda la gama de motivaciones internas que parten de lo efìmero, a los recuerdos mìticos, de los eventos menudos, a la glorificaciòn del eros y a lo sublime bìblico.

Figuras de santos, de mujeres, de atletas: hieràticos, agonistas, principiantes.
Belleza de la carne y del espìritu en rituales litùrgicos: de una litùrgia sacra y profana. Este es el àmbito de la concepciòn, el tiovivo de gustos yuxtapuestos que señalan el horizonte de los sentimientos. Sentimento inmediato y simple de la vida en el carrusel de sus formas y experiencias.

Un modo de sentir plasmado con un insospechable ardor dada la natutaleza reservada de Pachioli: casi fuego interno que al contacto con la materia (refractario, màrmol o madera) se enciende y despierta la fantasìa.

Esto es amor por la vida, amor estàtico, contemplativo e irònico pero siempre explorativo: del sublime religioso, al placer de los sentidos; de la abnegaciòn, la entrega y caridad, a la invitaciòn del eros, observaciones desplegadas en belleza y en tormento.

Escenas hagiogràficas y sacras junto al abandono de afectos amorosos. Nacen figuras moldeadas con varias actitudes y posturas; diferentes en ritmo y vivacidad; en la amplitud de sus gestos y en la audacia de sus torsiones. Dondequiera: en los altorelieves, en las figuras con giro completo, los rasgos sutiles se alternan con formas redondas somàticas.

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Mario Pachioli y el Poeta Mario Luzi

Surge siempre el senso del decoro, con una apropiada estética de acuerdo con los canones de la antigüedad, incluso dònde los modelos parecen desbordar y alejarse de los lìmites formales. Pachioli posee por naturaleza el respeto del ritmo consagrado por una tradiciòn secular. No existe en él la abstracciòn ni la exorbitancia carente de armonia. Existe el cuerpo, la materia, la plenitud de la carne, la gracia y la desenvoltura de las extremidades obedientes al regocijante impulso interior.

Pero el cuerpo no es solamente materia, es también espiritu, enfatizando el ànimo, la noble humanidad. La interioridad filtra a través del movimento de las extremidades, "la dignitas" de los latinos; del encanto fìsico se percibe el espìritu el cual es evidente en la angustia plàstica, como se pretende de una escultura auténtica sometida a flexiones pictòricas, preciosa para los autores de arte contemporàneo. Con un acento que reconcilia el dinamismo barroco con la compostura clàsica. Un clàsico moderno diferente de las obras de otros tiempos; del neoclasicismo del setecientos que por ejemplo pretende ser ideal y metafìsico.

Pachioli enlaza la idea con el sentido: sin aludir una figura concreta. Va hacia la gracia helénica, suave e insistente en su carga expresiva. Confìa en lo incisivo, extraño a las aventuras de corriente, de los programas escolares.

El vive, como todos nosotros en tiempos agitados y de calamidades pero no cede a las presiones estéticas del momento, sabe còmo brindarnos el antiguo y el moderno. Sabe como donar la paz segura del pasado y la vibraciòn especìfica de nuestra época.

La vitalidad que corre ansiosa en sus creaturas es su acento moderno en el clasicismo de las formas.

Aprile 1997

Elvio Natali
 
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